Depurativas

Depurativas

Las dietas depurativas se suelen utilizar para limpiar al organismo y lograr un equilibrio corporal. Son ideales para después de un periodo de comidas muy abundantes y pesadas como en las fiestas o los viajes. Son perfectas para desintoxicar al cuerpo, eliminar toxinas, optimizar su funcionamiento y adelgazar.

Realizar una dieta depurativa es una buena opción siempre que se mantenga durante cierto período de tiempo y se realiza en forma estricta. Son una alternativa más fácil de llevar que los ayunos y se las puede utilizar como el paso previo a un ayuno total.

El hígado realiza muchas funciones vitales como depurar toxinas, fabricar bilis, digestión de grasas, eliminar y producir hormonas, absorber vitaminas, almacenar glucógeno, entre otras actividades de vital importancia. Por ello es fundamental mantenerlo lo más sano posible, lo que se puede lograr a través de las dietas depurativas.

Es importante recordar que una dieta depurativa es algo muy serio que se debe seguir con mucha conducta y no se debe tomar a la ligera. Conviene siempre realizarlas bajo la supervisión de un especialista, sobre todo si se piensa extender más de tres días.

Pueden consistir en excluir de la dieta, durante el tiempo que dure la depuración, la carne, el pescado, los lácteos, café, tabaco y excitantes y cualquier alimento refinado.

Existen muchas dietas depurativas, pero las más comunes y efectivas son las realizadas exclusivamente con frutas y las mixtas de frutas y verduras.

Dietas depurativas de frutas

Aunque se puede realizar en cualquier época del año, se suelen realizar en primavera. Como su nombre lo indica, consiste en alimentarse exclusivamente de fruta por algunos días, tampoco se puede extender demasiado en el tiempo.

La fruta es rica en vitaminas y minerales y además contiene mucha agua. El agua de la fruta realiza una función diurética en el organismo, aumentando la micción y limpiando al cuerpo de toxinas. Esta cura fortalece a la mayoría de los órganos de la digestión como el hígado, riñones y vesícula. La fibra, en la que la fruta es muy rica, ayuda a mover el intestino, limpiándolo de todas las impurezas.

La fruta utilizada en este tipo de dieta debe ser fresca, de buena calidad y preferentemente de cultivos biológicos. Aquellas que han estado mucho tiempo en cámaras frigoríficas deben ser descartadas y es preferente inclinarse por las frutas de estación. Si la cáscara es comestible la comeremos con ella. Si bien la fruta cocida puede ser muy sabrosa pierde muchas propiedades, por lo que se comera cruda.

Se recomienda comer entre 1 kilo y 2,5 kilos diarios como máximo y lo habitual es que dure entre 2 y 3 días, aunque en condiciones de mucho control médico se puede extender como máximo a 12 días.

Café, tabaco o alcohol deben ser excluidos y se debe beber abundante agua y se puede complementar con plantas que aumenten la función diurética o jugos.

En caso de que se produzcan diarreas, vómitos, mareos o ardor de estomago debe detenerse inmediatamente. De cualquier modo es probable experimentar ciertos síntomas que indican que el organismo se está limpiando como dolores de cabeza, fiebre, etc.